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La Nacion - Marcelo Silva de Sousa (01/09/2021)

La recuperación económica trastabilla en Brasil, que sufre la peor sequía en casi un siglo

El PBI retrocedió 0,1% en el segundo trimestre, contrario a las previsiones del mercado que esperaba un repunte en ese período; el país enfrenta una doble crisis hídrica y energética

La recuperación económica en Brasil trastabilló en el segundo trimestre del año, en medio del agravamiento de la peor sequía en casi un siglo que amenaza con arrastrar hacia abajo el Producto Bruto Interno (PBI) los próximos meses.

El PBI brasileño retrocedió 0,1% en el segundo trimestre en relación a los tres meses anteriores, según datos publicados hoy por el Instituto Brasileño de Estadística. La caída frustró la previsión de analistas, que estimaban un crecimiento de 0,2% para el período entre abril y junio.

Los mayores retrocesos se dieron en el sector agropecuario (-2,8%), impactado directamente por la mayor sequía en 91 años, y en la industria (-0,2%). El sector de servicios, en tanto, compensó parcialmente esos sectores con un crecimiento de 0,7%, empujado por las mayores flexibilizaciones en las las medidas restrictivas contra el Covid-19 y un avance en la campaña de vacunación.

El consumo de las familias, principal componente y responsable por cerca de un 60% del PIB, se mantuvo estancado luego de tres subas consecutivas. Los brasileños enfrentan una inflación de precios al consumidor de 9,3% en doce meses, factor que ha frenado el consumo.

“Es una señal preocupante. Estamos estancándonos y debe llegar un impacto mayor de la crisis hídrica en el tercer y cuarto trimestre”, dijo a LA NACION Gilberto Braga, economista y profesor del Ibmec.

La sequía en el país provocó un encarecimiento de la energía en el segundo trimestre, aunque mucho más moderado que el que deberán enfrentar los brasileños hasta abril de 2022. El gobierno federal anunció el martes la introducción de una bandera tarifaria de “escasez hídrica” que aumentará el costo en un 6,8% para las familias, alentadas a ahorrar electricidad. La nueva tarifa valdrá hasta abril de 2022, encareciendo el costo de vida y alimentando la inflación.

Aunque el saldo de la economía de Brasil tras el primer semestre de 2021 sigue siendo positivo 6,4%, analistas dan por hecho que la crisis energética hará cerrar 2021 con un crecimiento magro, por debajo de 5%.

“El gobierno intentó no dar malas noticias y no lanzó una campaña de concientización y racionamiento de energía desde principio de año, cuando se conocían las previsiones climáticas. La crisis energética ya está contratada hasta abril de 2022”, aseguró Braga.

“Hay un escenario discretamente positivo porque Brasil se encogió mucho en 2020 [4,1%] y antes de la pandemia ya venía de una crisis. Será un crecimiento muy por debajo del potencial que podría alcanzarse si el país tuviera un ambiente propicio para hacer negocios”

El ministro de Minas y Energía Bento Albuquerque admitió el martes que la crisis hídrica se agravó, pero no citó la palabra racionamiento, un fantasma que también aparece en el radar debido a las bajísimas reservas en las usinas hidroeléctricas.

Factores políticos

Al escenario de crisis hídrica se le suman, según Braga, algunos factores políticos como la crisis institucional y los conflictos entre el Ejecutivo y los poderes Legislativo y Judicial, que han provocado duras críticas de sectores empresarios en los últimos días.

El presidente Jair Bolsonaro ha desafiado con no reconocer el resultado de las elecciones de 2022 y ha repetido ataques al Supremo Tribunal Federal, llegando incluso a pedir el impeachment de Alexandre de Moraes, uno de los 11 jueces del máximo tribunal.

Mientras el presidente alienta actos de desafío a las instituciones para el 7 de septiembre, grandes entidades del agronegocio, una de las bases de Bolsonaro, publicaron el lunes una carta en la que señalaron que posibles “aventuras radicales” y la “politización nociva” perjudican el ambiente de negocios.